| 1 cuota de $6.950,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $6.950,00 |
En las grandes tierras de Mendoza, donde los viñedos se alzan como dominios resguardados por la montaña y el tiempo parece trabajar en silencio como un viejo maestro, nace Nicasia Cabernet Franc Red Blend, un vino de espíritu refinado y carácter profundo. La casa lo presenta como un blend de estilo bordelés, dominado por Cabernet Franc, con un perfil donde aparecen elegantes notas herbáceas y de anís, acompañadas por frutos rojos vivaces y un delicado paso por roble que suma complejidad. Además, su crianza incluye 12 meses en roble francés, con 30% de barrica nueva, lo que le aporta mayor profundidad y un andar más señorial.En la copa no se muestra como un vino impetuoso, sino como uno de esos tintos que avanzan con nobleza serena, revelando capas de aroma y sabor a medida que se abren. Por eso, en los salones del Templo del Vino, bien podría ocupar el lugar de las botellas reservadas para quienes buscan elegancia antes que estruendo, fineza antes que exceso, y una mesa donde el banquete se vuelva conversación larga, fuego encendido y ceremonia compartida. En nariz se perciben notas de tabaco y vainilla del roble, junto a una boca estructurada, equilibrada, de taninos finos, acidez fresca y final persistente. Para el maridaje, este vino encuentra buena alianza junto a carnes rojas, risottos y platos sabrosos de cocina cuidada, porque su estructura y su frescura le permiten acompañar preparaciones con profundidad sin perder elegancia. En cuanto al servicio, se recomienda disfrutarlo alrededor de 17 °C, dentro del rango habitual de 16 a 18 °C, para que despliegue con equilibrio su costado herbal, su fruta y la sutileza de su crianza. Y así, Nicasia Cabernet Franc Red Blend llega al Templo del Vino no como una simple botella, sino como un vino de linaje sereno, hecho para quienes saben que los grandes hallazgos no siempre gritan, a veces apenas susurran. En su cierre deja una huella fina y persistente, como esas historias que no necesitan exceso para ser recordadas. Un tinto mendocino para convertir la mesa en refugio, la copa en rito, y el momento compartido en algo digno de volver a celebrar.
