| 1 cuota de $9.800,00 sin interés | CFT: 0,00% | TEA: 0,00% | Total $9.800,00 |
Desde los dominios de Piattelli nace este Sunset Spritz, un aperitivo de espíritu alegre y aire refinado, creado para esos momentos en que la tarde empieza a volverse celebración. Su elaboración surge de un meticuloso trabajo de maceración e infusión de cáscaras de naranja, hierbas seleccionadas y especias sobre una base alcohólica, donde los botánicos liberan sus aceites esenciales, sus aromas y ese delicado pulso amargo que le da personalidad. El resultado es una bebida fresca, elegante y equilibrada, con un perfil dulce-amargo, liviano y moderno, pensado para disfrutar sin prisa. En la copa, este aperitivo se muestra como una invitación al disfrute: refrescante, aromático y de trago amable, con un carácter ideal para abrir la mesa y preparar el ánimo del encuentro. En los salones del Templo del Vino, bien podría servirse como la señal del comienzo, como esa primera copa que anuncia que la ceremonia está por empezar y que la noche todavía guarda placeres por revelar. Para acompañarlo, encuentra buena armonía con picadas, quesos suaves, tablas con fiambres, frutos secos, bruschettas, tapas y bocados frescos de aperitivo, porque su perfil cítrico, herbal y apenas amargo limpia el paladar y acompaña muy bien sabores salados y livianos. Conviene servirlo bien frío, con mucho hielo, y si se busca una presentación más clásica estilo spritz, resulta ideal completarlo con burbujas frías y un toque de soda, incluso con una rodaja de naranja. Piattelli mostró una receta con 3 partes de espumante, 2 partes de Sunset Aperitivo y 1 parte de soda, y el estilo tradicional del spritz se sirve precisamente sobre hielo y suele llevar soda y naranja. Así, Piattelli Sunset Spritz llega al Templo del Vino no como una simple bebida, sino como un aperitivo con encanto propio, hecho para abrir la puerta del disfrute con frescura, color y ligereza. En su cierre deja lo que dejan las buenas primeras copas, alegría, frescura y ganas de seguir brindando. Un aperitivo para convertir el atardecer en rito, la charla en celebración y cada encuentro en un momento digno de ser recordado.
